Radiador inercial eléctrico: la información más reciente

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Cuando pensamos que lo sabíamos todo sobre los radiadores de calefacción, nos aparece un término como este: Inercial. Para muchos de nosotros, el primer recuerdo es la clase sobre leyes de Newton, para otros, un término incomprensible. Lo cierto del caso es que el radiador inercial eléctrico es una realidad y a ella nos referiremos a continuación. Mantengamos un poco la idea de aprender cosas nuevas todos los días y así nos resultará un poco más cómodo.

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Qué es la inercia térmica

De nuevo recordamos el contexto de aula señalado anteriormente, y a nosotros tratando de entender. No es tan complejo y de hecho resulta interesante. Un cuerpo recibe el impacto de una fuerza que lo mueve, una vez que la fuerza deja de ser ejercida, existe un movimiento residual. Es la inercia que mantiene influencia de la fuerza sobre el cuerpo en el cual actuó anteriormente. Así mismo es la inercia térmica. Es decir, un calor aplicado que desaparece gradualmente y algo de ese calor se disipa lentamente.

Cómo se aplica en los radiadores

Interesante, el radiador inercial eléctrico funciona precisamente aprovechando la inercia del calor. Es decir, existe un calor residual que puede conservarse y aplicarse al ambiente, disminuyendo un coste de igual valor. Existe, además, una relación entre masa del cuerpo o del fluido y la transferencia calórica al exterior. Este es el principio bajo el cual funciona un radiador inercial eléctrico.

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Procesos verificados en el radiador inercial eléctrico

Hay algo que debemos entender, se trata de equipos de diseño especializado porque realizan varias funciones. En efecto, no se trata de simplemente prestar temperatura al ambiente, sino de generarla y almacenarla. Podemos reducir su funcionamiento a estos tres procesos: convección, radiación y acumulación de calor. La convección refiere la generación que en estos casos puede ser múltiple. Es decir, de varias fuentes o subprocesos. La radiación se refiere al paso del calor por el sistema de distribución. Finalmente, la acumulación se relaciona con el almacenamiento del calor en la estructura del radiador.

Materiales y procesos

Este es un punto determinante en la construcción de un radiador inercial eléctrico. La inercia se relaciona con la masa y esta a su vez con los materiales utilizados en la elaboración. De nuevo otra clase de física aplicada. Los materiales varían en su consideración calórica. Algunos lo aportan con mayor facilidad, mientras que otros lo acumulan. Un ejemplo bastante común es el del aluminio que es capaz de transmitir tasas de calor considerables. Por otro parte, elementos como el silicio, lo generan con mayor facilidad.

De esta forma, aparatos con núcleos dobles, pueden ser utilizados y aprovechados al máximo posible. Así mismo, el agua puede ser utilizada o el aceite, cada uno con un factor de transferencia y acumulación particular. Pero en este caso, el efecto se pierde un poco así que nos quedamos en los materiales especializados. Con esta página te mantendrás informado con respecto a estos radiadores y su funcionamiento.

Características fundamentales de los radiadores inerciales eléctricos

Cuando ves el diseño de la mayoría de las alternativas del mercado, aprecias que son equipos muy decorativos. Así mismo, su presentación no es económica, pero puedes calcular cual es la relación coste beneficio. La misma será el resultado del aprovechamiento del calor residual y cuanto realmente se ahorra en electricidad.

Ventajas del radiador inercial eléctrico

Debido a su novedad, los encontramos en diversas presentaciones y formas. Desde pequeños paneles adosados a una pared, hasta laminas que ocupan casi toda una pared. Por ello su utilidad es también decorativa. Otro aspecto es que tienden a ser ecológicamente conscientes, porque aprovechan al máximo la energía. Muchos de estos equipos se consideran como de avanzada tecnológica y de diseño. Por ello, son ideales para decorar y para el diseño arquitectónico. El calor que ofrece es homogéneo e integral de carácter indirecto. No reseca el ambiente por cuanto no está condicionado por la humedad.

Críticas al sistema de inercia térmica

Para algunas personas, el sistema no funciona porque el rendimiento residual no es significativo una vez que se apaga. Señalan una fórmula matemática innegable pero igualmente relativa. Los kW que se utilizan para calentar el ambiente, son los mismos que se aprovechan. El calor residual no compensa el gasto que realizamos en colocarlo allí.

Bueno, parece una cuenta seria, pero adolece de un factor esencial para aplicarla. El material de elaboración determina la verdadera condición del calor acumulado. No es un sistema integral, pero si es un proceso conexo que permite grados de ahorro. Así mismo, estos materiales disminuyen el tiempo de temperatura crucero. A la misma se llega más rápidamente y por ello terminan siendo más eficientes. Ahora esto no se refiere a la inercia, pero igual ayuda y seamos realistas, se trata de combinar esfuerzos.

Tipos disponibles en el mercado

Existen dos fundamentalmente, los de calor suave y los de acumulación. Se trata de conceptos complementarios, y que depende de materiales de elaboración.

Calor suave

El del primer tipo, funciona con dos niveles, uno de convección y otro de inercia calórica. El frontal se calienta y disipa calor y al mismo tiempo un núcleo interno incrementa la temperatura del material inercial. Dicho material es normalmente, hierro o aluminio para las dos funciones, tanto acumulación como disipación. Sus precios dependen del tamaño, diseño y materiales. Oscila entre los 150 a 300 euros los más económicos.

De acumulación

El de acumulación se presenta en materiales refractarios, son menos pesados y trabaja en dos fases. En la primera generan el calor y en la segunda lo disipan. Sus costes promedian los 120 euros para equipos pequeños, hasta equipos más costosos de 350 euros en adelante.

Existen algunas consideraciones sobre este tipo de equipos en el mercado, para algunos es un éxito, para otros no tanto. Digamos que todo es relativo, porque los radiadores inerciales eléctricos pueden generar algún tipo de ventaja. Por ejemplo, los de acumulación pueden ser utilizados en tarifas de discriminación horaria, acumulando en horas valle y disipando en hora pico. Solo un ejemplo de cómo valorar este tipo de radiadores, pero la decisión debe contar con información como la que te aportamos.